A continuación voy a pasar a citar textos de Castells para contextualizar las TICS y a la vez realizar una reflexión entorno al texto de Salinas Ibáñez apoyándome a su vez en las citas de Castells:
“Mientras los fundamentos de la democracia formal y ampulosa están en crisis, y los ciudadanos ya no creen en sus instituciones democráticas, lo que aparece bajo nuestros ojos, con esta explosión de la Mass Self Communication, parece una reconstrucción de nuevas formas políticas. Todavía es difícil decir dónde desembocarán.
Pero de una cosa podemos estar seguros, el resultado de la batalla se jugará en el campo de la comunicación y contemplará la nueva diversidad de medios tecnológicos. En definitiva, esta batalla es la más antigua de la historia humana. Desde siempre. Lo que estuvo en juego fue la liberación de nuestras mentes. “
CASTELLS, Manuel otros. 2006. (Art.) La Nueva Comunicación, emergencia de los medios masivos individuales, En: “La Nueva Comunicación”, Selección de Art. De Le Monde Diplomatique, Ed. Aun creemos en los sueños. Chile, pp 2.
Plantearse la comunicación y los medios tecnológicos como política me parece del todo acorde con la sociedad en la que vivimos y seguiremos viviendo. Todos los cambios políticos que se dan y todas las actuaciones políticas que se dan también se basan en el rating que habla Castells: no importa el bienestar general, ni si una política es beneficiosa para la gran mayoría, todo se cuantifica en votos, y para eso hay que mirar cual es el grupo mayoritario, el público objetivo, para así dirigir sus políticas a el sin pensar en las consecuencias futuras. Es el propio ejemplo de España como de otros muchos países con una transición demográfica moderna: las políticas sociales van dirigidas a personas de avanzada edad porque son el grupo mayoritario, sin pensar en los jóvenes que son el futuro. Importa el hoy y ahora en la política. Y el hoy y ahora también son los medios tecnológicos y como dice Salinas Ibañez, l
“En esta condición de esquizofrenia estructural entre función y significado, las pautas de comunicación social cada vez se someten a una tensión mayor. Y cuando la comunicación se rompe, cuando deja de existir, ni siquiera en forma de comunicación conflictiva (como sería el caso en las luchas sociales o la oposición política), los grupos sociales y los individuos se alienan unos de otros y ven al otro como extraño, y al final como una amenaza. En este proceso la fragmentación social: se extiende, ya que las identidades se vuelven más específicas y aumenta la dificultad de compartirlas. La sociedad informacional, en su manifestación global, es también el mundo de Aum Shinrikyo, de la American Militia, de las ambiciones teocráticas islámicas/cristianas y del genocidio reciproco hutus/tutsis.”
CASTELLS, Manuel otros. 2004. La Era de la Información. Vol I. La Sociedad Red, México. Siglo XXI Ed. Prólogo. La red y el yo, pp. 1-31.
A pesar de las grandes oportunidades que tenemos de poder comunicarnos con el otro, parece que la sociedad global hace que busquemos signos radicales de identificación. Nos da miedo perder parte de nuestra identificación personal para conectar con el otro, siendo más fácil con los medios tecnológicos actuales, y así ver a el otro como ajeno, extraño, distinto a ti, y en definitiva como una amenaza a tu identidad cultural y personal. No queremos juntar cada pedazo que nos brindan para fundir un todo. Somos lo que somos hoy, no queremos ser más, todo esto infundido por un miedo irracional, por pensar que si conocemos algo más, seremos menos nosotros. Al igual pasa con la educación: existen hoy por hoy los medios suficiente, las TICS hoy por hoy existen, pero quizá sea ese miedo del que habla Castells el que impide que se instalen en las clases.
“Luego el tema clave, como afirman Calderón y Laserna, en un mundo caracterizado por la globalización y fragmentación simultaneas, consiste en cómo combinar las nuevas tecnologías y la memoria colectiva, la ciencia universal y las culturas comunitarias, la pasión y la razón. Cómo, en efecto. Y por qué observamos la tendencia opuesta en todo el mundo, a saber, la distancia creciente entre globalización e identidad, entre la red y el yo (…) aunque los sistemas de información y la interconexión aumentan los poderes humanos de organización e integración, de forma simultánea subvierten el tradicional concepto occidental de sujeto separado e independiente. (…) En pocas palabras, la tecnología está ayudando a desmantelar la misma visión del mundo que en el pasado alentó. (…) De ahí, la búsqueda de una nueva capacidad de conectar en torno a una identidad compartida, reconstruida.”
CASTELLS, Manuel otros. 2004. La Era de la Información. Vol I. La Sociedad Red, México. Siglo XXI Ed. Prólogo. La red y el yo, pp. 1-31.
En la sociedad actual, parece que la huida hacia delante que supone la globalización, es un escondernos entre la masa, para que el malestar individual se tape con la apariencia de conformidad social global y el bienestar general. Todo esto hace que nos olvidemos precisamente de eso, de los individuos que conforman la totalidad. La gran pregunta cómo se plantea en la cita anterior es como combinar las nuevas tecnologías y los individuos, con sus características únicas y personales sin caer en la salida fácil de escondernos en la masa creada por los propios avances tecnológicos. ¿Es pues, la comunicación popular una alternativa a conectar la identidad individual con la compartida? Pero como dice Salinas Ibáñez, junto a esto existe una
“Parece existir una lógica de excluir a los exclusores, de redefinir los criterios de valor y significado en un mundo donde disminuye el espacio para los analfabetos informáticos, para los grupos que no consumen y para los territorios infra comunicados. Cuando la Red desconecta al Yo, el Yo, individual o colectivo, construye su significado sin la referencia instrumental global: el proceso de desconexión se vuelve reciproco, tras la negación por parte de los excluidos de la lógica unilateral del dominio estructural y la exclusión social”
CASTELLS, Manuel otros. 2004. La Era de la Información. Vol I. La Sociedad Red, México. Siglo XXI Ed. Prólogo. La red y el yo, pp. 1-31.
En la actualidad el concepto de exclusión social se ha de ampliar. No solamente nos referimos a excluido social como la persona carente de recursos económicos y sociales para avanzar pues a una vida considerada dentro de los parámetros sociales como normal, sino que se ha de incluir el analfabetismo informático del que en esta cita se habla. Todo esto hace que una gran parte de la humanidad se quede aun más excluida socialmente, ya que esta inclusión de la acepción de informático al termino analfabeto es relativamente muy nueva. El cambio que ha supuesto todo esto se ha hecho visible en no muchos años, dejando al margen a una población que no nació con los recursos actuales para saber manejarse en esa Era de la información. Es pues necesario incluir una educación critica ante todo esto, y una educación básica para poder manejarse como individuo sin caer en la globalidad del sistema informacional. Es por todo esto que le hago una crítica a Salinas Ibáñez: la educación a través de las TICS es una forma más de exclusión social.
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